Protección oficial o vivienda libre?

17 September, 2008

Creo que a dia de hoy a nadie se se le escapa que estamos atravesando un momento económico complicado, tanto en el sector de la construcción como en el finaciero, y por extension a todos los sectores en general. Sin embargo, la demanda de vivienda para primera residencia sigue estando presente, bien sea en modalidad de alquiler o compra.

Una vez nos decantamos por la alternativa de la compra, se nos presenta la opción de inscribirnos en el registro de demandantes de vivienda protegida de la xunta, o decantarnos por una viviena libre.

Históricamente las viviendas de protección oficial han acumulado una serie de prejuicios, tales como la mala calidad de materiales y de la construcción, la pesima situación de los inmuebles , la estética “de protección oficial”, los “vecinos conflictivos”, la poca revalorización o las limitaciones a las que enfrentaba un propietario a la hora de vender su inmueble. Frente a éste cúmulo de adversidades sólo se le adjudicaba la ventaja de ser más barata que la vivienda libre.

Si realizamos un análisis de los estígmas anteriormente descritos, podemos apreciar que no son del todo ciertos, o al menos que deben ser enjuiciados teniendo en cuenta una serie de parámetros que nos ayuden a ajustarlos a la realidad.

En primer lugar, ya que así lo he enunciado, nos encontramos con la mala construcción. Si bien es cierto que durante años fue una realidad que se amparaba en la falta de legislación y control, hoy en día, el estándar de calidad en la construcción de vivienda de protección se encuentra en unos niveles más que aceptables. Cosa bien distinta son los acabados y los materia usados en los mismos, tal que puertas, armarios, fachadas, mecanismos electricos, etc, que si bien cumplen con todo tipo de normativas y realizan correctísimamente su función, no suelen ser de “última generación”.

 En cuanto a la situación de inmuebles, el modelo actual de desarrollo de suelo, conlleva la integración de las viviendas libres y de protección dentro de los mismos espacios residenciales e incluso dentro de los mismos edificios. Dicho esto sobra comentar nada sobre los vecinos conflictivos, ya que con este tipo de actuaciones urbanísticas lo que se intenta es la integración y la homogeneización tanto en lo social como en la estructura urbanística de las ciudades.

Mención a parte merece el merece la idea de adquirir una vivienda de protección oficial con la idea de rentabilizar nuestro gasto en vivienda. En este caso las restricciones de la admistración respecto a su posible venta antes de su desafectación como vivienda de protección, variables que en función de la modalidad de protección, se han reforzado. Éste endurecimiento se debe a que se pretende que éste tipo de vivienda no se use para especular, basandose en la idea de las plusvalías obtenida a corto plazo en tiempos pasados, sino que se destinen a satisfacer una necesidad social, aunque por supuesto, a medida que  el tiempo avanza su revalorización es mayor, y acaba por convertirse en el principal activo de las familias.

Como consecuencia de ésta homogeneización, tanto en lo que a la distribución geográfica de las viviendas de protección como en los estándares de construcción se refieren, se crea una situación en el mercado inmobiliario, sobre todo en los cinturones metropolitanos de las ciudades, en la que el precio de una vivienda de protección y el de una libre se situen al mismo nivel, caso éste en el que la vivienda de protección y por consiguiente su comprador, se encuentran en clara “desventaja financiera” respecto a la vivienda libre.

Visto lo aterior, mi opinión es que en tiempos de crisis en el sector se debe potenciar la construcción de vivienda protegida con el fin de facilitar su acceso en determinadas zonas geográficas donde el precio de la libre está consolidado el prametros muy elevados, pero con la precaución de estudiar las áreas donde se va a intervenir, su necesidad y su demanda real, ya que a todos nos gustaría vivir en un piso protegido en General Pardiñas, la Calle Real, o la playa de Silgar, pero la cosa cambia cuando nos lo ofrecen en otras zonas donde su precio es similar al de la vivieda libre, y donde quien tiene la última palabra es el banco que debe estudiar la hipoteca, y prefiere, como no, por su revalorización, que adquiramos una vivienda  sobre la que no pese ningún tipo de restricciones.

Comments

Tienes algo que decir?





Mas-inmobiliarias.com no garantiza la exactitud de la información expuesta en este sitio. El blog de inmobiliarias de Mas-inmobiliarias.com no da asesoramiento financiero ni empresarial y los comentarios aquí recogidos son sólo una opinión, que corresponde a sus autores, y no deben de ser entendidos como una recomendación sobre los productos o servicios. Mas-inmobiliarias.com contiene enlaces a otros sitios web. Estos enlaces no implican la aprobación de los productos o servicios de esos sitios web.